Octubre 2024 Psique

Sobre La Dignidad

DSE DRPI DE

Estos días he estado dándole vueltas al concepto de “Dignidad”, inicialmente por el “Dia de la Dignidad Nacional” y ahora por “El Dia de la Lucha Contra el Cáncer de Mama”.

Pero, es indispensable primero poner en perspectiva el concepto de “Dignidad”, digamos que de manera rápida y quizá, a mi conveniencia.

Así pues, me quedo con dos conceptos opuestos pero bonitos y relevantes.

El primero el de Kant, si, good ole Kant, que plantea la idea de que los seres humanos tienen un valor intrínseco e incondicional al que él llama dignidad, sep, esta dignidad es inviolable y constituye la base de las obligaciones morales, incluido el imperativo de tratar a los demás como fines en sí mismos y no como meros medios

Así pues, en la esquina occidental de la dignidad, tenemos al gorila filosófico de 300 kilos, Kant, con su argumento indiscutible para muchos, que impone respetar la autonomía humana y el deber ético de defender la Dignidad de cada persona. 

Eso es, básicamente, lo que todos entendemos por dignidad, lo que google te dice y quizá la mayoría de los diccionarios, la Dignidad es: el reconocimiento del valor que tienen las personas por el simple hecho de serlo.

El segundo, sin que implique relación de poder o importancia, es… Confucio!!! siii, no se la esperaban, verdad? pero encuentro su postura sobre la dignidad o mejor dicho, la forma en la que aborda lo digno, como ooooro cuando hacemos este análisis. 

Confucio no habla explícitamente de “Dignidad” como Kant, pero su ética enfoca el ren (humanidad o benevolencia) y el li (propiedad ritual), relación en la que las personas deben comportarse con respeto e integridad moral

En el confucianismo, la Dignidad no es una propiedad individual inherente, más bien está estrechamente vinculada a la manera en que una persona se comporta dentro de la sociedad. 

La Dignidad de una persona surge del cumplimiento de sus funciones y deberes dentro de la sociedad, en particular en las relaciones jerárquicas, como las que se establecen entre gobernante y súbdito, padre e hijo, y mayor y menor. 

Si si, suena medio canijo, eso de las estructuras jerárquicas, deberes, etc. totalmente contrasentido,,, Ash nosotros tan occidentales… pero aguanten un cacho hasta que avance un poco en la idea, y estita viene armándose, pues acabamos de hablar de… LA MORAL, como que esta es, en si, la interlocutora, la ejecutora, la defensora, de la Dignidad.

Entonces, para no darle largas al dope, tenemos que: Kant hace poco hincapié en la emoción o el sentimiento a la hora de tomar decisiones morales

Mientras que la ética Confuciana valora la armonía emocional y los rituales sociales, Kant sostiene que las acciones morales deben guiarse por la razón y el sentido del deber, independientemente de los sentimientos personales o las expectativas sociales.

Para Confucio, la motivación para conducirnos moralmente, está vinculada a la benevolencia y el sentido de cuidado hacia los demás, en particular en el contexto de las relaciones (me arriesgo a decir, relaciones de poder). 

La conducta moral de una persona está impulsada por un compromiso con el bienestar de la comunidad y la familia, más que por leyes morales abstractas e inamovibles, así es, toma en cuenta el contexto, es… subjetivo?

Claro, no me olvido que la subjetividad es impensable en el caso de la Dignidad, y esta, como base de los “Derechos Humanos” hoy en día. 

Es lógico que este punto no esté abierto a debate, ya hay suficientes transgresiones a lo que entendemos como “Derechos Humanos” como para dejar que demagogos y oportunistas, tengan la opción de hacer una pausa para discutir tal o cual acción, mientras continúan con estas, no es verdad?

Pero repentinamente me asaltó una idea, una idea muy incómoda. Y qué tal si en realidad Kant y nosotros, occidentales, caímos víctimas de nuestra propia buena voluntad. 

Para Kant, tratar a las personas con Dignidad significa reconocer y respetar su valor inherente como seres autónomos. Posiblemente esta autonomía, bajo el pretexto de promover la libertad, va formando un individualismo que puede socavar la Dignidad genuina.

Entonces pienso, a través del tiempo, las jerarquías han permanecido, tal vez con otros nombres y bajo otras estructuras de poder, pero no por ello, menos presentes, y de alguna manera, están usando este creciente empoderamiento individualista de la sociedad para liberarse de la responsabilidad comunitaria y aprovechar el llamado pensamiento independiente, asi bien libertario, moderrrrno y emancipado, para simplemente dividir y reinar. Ya, un cacho conspiracionista quizá, pero no del todo loco, en realidad hasta me suena trillado, o más bien, naturalizado.

Al poner el énfasis en la libertad personal y el interés propio por encima de las responsabilidades comunitarias, somos nomas, aunque no queramos aceptarlo, más manipulables, más vulnerables, etc.

La cosa es que maneras de manipularnos hay miles, y claramente, en la sociedad desquiciadamente consumista, peligrosamente irresponsable y tristemente compulsiva en la que vivimos, no se si es realmente necesario debatir si somos o no víctimas de algún tipo de manipulación o más bien, ver que nos someten a todos los tipos de manipulación posibles.

Quizá, lo que más me jode, es ese desligue de responsabilidad, esa disociación que sentimos, como ciudadanos, como personas, entre el poder y la responsabilidad, entre acción y consecuencia. Porla, pongan al poder en un sillón y que lo psicoanalicen, para que de una vez lo diagnostiquen y traten, que se haga cargo carajo…

Por ejemplo, pienso en las “Identity Politics” cuando alguna vez escucho a ZIzec o a Chomsky, criticar duramente estos movimientos, o desde el otro lado, la idea de que la libertad individual se expresa a través de la elección personal (qué comprar, cómo vivir, qué carrera seguir, etc.), entre otros, son conceptos ya bieeeen desgastados por truchos, pero que aún siguen completamente vigentes.

Otra cosita por ejemplo, y esto es algo bien común, no paramos de escuchar que tenemos libertad y que somos responsables por nuestras propias vidas, lo que suena bien aterrizado, después de todo, le estamos pidiendo al poder que se haga cargo y nosotros nos victimizamos?

Pos no se si es tan así, suena a manera de echarle la culpa a las personas por errores que en realidad son sistémicos (nuevamente, lavarse las manos). Si alguien es pobre, está desempleado o en cana, fácil es decir: «será por vago» o «por tomar malas decisiones», haciéndonos a los giles de las desigualdades estructurales como la falta de acceso a la educación, la calidad o costo de la atención médica o salarios justos. Y así los cuatesits en el poder eluden la responsabilidad por problemas sistémicos y mantienen el statu quo, novedad, no. Pero es interesante interpolar estos mecanismos a jerarquías menos macro y ver que se repiten.

Este individualismo puede crear la ilusión de que las personas actúan con libertad e independencia, aunque es obvio que la mayoría de las decisiones están condicionadas por el entorno social, la influencia de los medios de comunicación y las narrativas e identidades controladas por el poder, ya hablando en sí de las jerarquías que veamos convenientes.

Cuanto más aislados estamos en nuestro pensamiento individualista (así rebotando mal en nuestro echo chamber feliz o distópico), más fácil es manipular nuestras decisiones, así todo el tiempo estamos chochitos presumiendo lo independientes y especiales que somos, cuando en realidad somos ganado, en todo el sentido de la palabra.

Bueno, era Dignidad el tema y pareciera que me fui por las ramas, pero en realidad no es así (solo hago un poco de drama), el hecho es que, pensar en Dignidad desde el imperativo Kantiano, de alguna extraña manera, nos llevó a perdernos en el espejismo de los derechos individuales, en nuestra independencia irrevocable, y posiblemente, irresponsable, al ser merecedores de esa Dignidad, sin tener que asumir ninguna responsabilidad.

Al enfocar la idea de moral, de Dignidad, de los derechos, desde nuestro ombligo únicamente, perdimos de vista the “Big Picture”, esa responsabilidad con la comunidad, con los otros, (ojo: pasado, presente y futuro) que, en una relación madura con el otro, con el entorno, contemplaría de manera obvia, indivisible e inexcusable, la responsabilidad, la prioridad por el bien común.

Pero no, en cambio, tomamos esa idea de merecernos todo, desde la inmadurez irresponsable de un adolescente, con la autoridad suprema de la soberbia y el argumento irrefutable de… porque me lo merezco, disfrazado de un trillón de discursos distintos. 

Entonces, hablamos de Dignidad, cuando se supone que todos la merecemos, pero no estoy seguro de si somos capaces de reconocerla en el otro y menos, tomar responsabilidad al respecto. 

Como decía mi abuelita: Buenos son para exigir…
Pese a que la postura Confuciana suene passé, creo en realidad que Confucio fue, como todos, producto de su tiempo, que su posición sobre la jerarquía no estaba anclada o subyugada al poder, sino al contrario, al concepto de responsabilidad inherente a este, ya que, con una mirada objetiva y madura, vio que las estructuras de poder y jerarquías están siempre presentes, negarlas o ignorarlas, es dar paso a esa disociación entre poder y responsabilidad, y así, hablar de Dignidad, es negarle esta misma a la palabra en toda su carga semiótica.